Esta mañana, verano

Esta mañana, verano.
En noche oscura, lunera.
Y cada otoño, mi madre,
muda sus hojas, entera.

Y así respira en invierno.
Y muda también mi abuela.

Y mis pies pisan -conscientes-
las hojas que sueltan ellas.

Y si en algún final

Y si en algún final

sientes que no has llegado dónde querías,

que no has cruzado aún la línea continua,

que el tiempo no te dio aún sus frutos,

que el camino trazado no fue llano.

 

Te invito a voltearte — y verás

que la mínima distancia nunca es corta,

que las líneas solo marcan los caminos,

que se trata de ir sembrando en tierra fértil,

y que en los senderos curvos

se aprende.

 

Y mirando a un horizonte infinito,

verás que ese final

es, solo, otro principio.